Foto: de fuentes abiertas
La fruta congelada puede ser tan nutritiva como la fresca, y en algunos casos incluso mejor
La fruta fresca es deliciosa y nutritiva, pero también se estropea y estropea antes de que tengamos tiempo de utilizarla. La fruta congelada, en cambio, es una opción fiable y asequible que puede utilizarse todo el año. Como escribe eatingwell.com, muchos nutricionistas sostienen que algunas frutas es mejor comprarlas congeladas, tanto por su óptimo valor nutritivo como por su practicidad.
Según la nutricionista Sheri Gau, algunos nutrientes, como el ácido fólico y la vitamina C, empiezan a descomponerse poco después de recoger la fruta fresca. «La vitamina C es una vitamina hidrosoluble y antioxidante sensible a la luz, el calor y el oxígeno. Las frutas frescas con alto contenido en vitamina C, como las fresas, el kiwi, la piña y el mango, son susceptibles de perder nutrientes debido a las variaciones de temperatura y al largo transporte y almacenamiento», afirma Gau.
1. Arándanos silvestres congelados
Según la nutricionista Kitty Broekhier, los arándanos silvestres sólo maduran unas semanas en verano, pero como se recogen y congelan unas 24 horas después de la recolección, conservan su máximo sabor estival y sus beneficios nutricionales.
«Los arándanos silvestres tienen una mayor proporción de corteza en relación con la pulpa que los arándanos normales, por lo que cada baya contiene más pigmentos de color azul púrpura llamados antocianinas, así como otros compuestos vegetales que se encuentran en la corteza de la baya», añade.
2. Mango congelado
El mango fresco puede ser muy sabroso, pero a algunas personas les cuesta abrirlo o determinar su grado de madurez. Sin embargo, el mango congelado es perfectamente dulce y está listo para comer nada más sacarlo de la bolsa. Suele recolectarse en su punto óptimo de madurez y luego se congela durante unas horas. Así se conserva la estructura, el sabor y los nutrientes de la fruta, dice la Asociación Americana del Corazón.
3. Cerezas congeladas
La nutricionista Lisa Valente señala que a las cerezas congeladas no hay que quitarles las pepitas y son mucho más fáciles de encontrar fuera de temporada.
Las cerezas congeladas también se congelan rápidamente en su punto óptimo de dulzor, lo que ayuda a conservar sus potentes antioxidantes y polifenoles, que reducen la inflamación. De hecho, los estudios demuestran que compuestos antioxidantes como las antocianinas (responsables del intenso color rojo de las cerezas) permanecen estables y activos en las cerezas congeladas correctamente, lo que les ayuda a conservar su potencial antiinflamatorio a lo largo del tiempo.
4. Fresas congeladas
Las fresas frescas son increíblemente dulces y coloridas, pero también muy tiernas debido a su textura blanda y a su alto contenido en humedad. Las fresas congeladas son una opción mucho más fiable. Como suelen recogerse en su punto óptimo de maduración y se congelan rápidamente en pocas horas, conservan sus nutrientes, textura y sabor durante más tiempo que las fresas frescas. Según la nutricionista Sheri Gau, el contenido en vitamina C y polifenoles de frutas congeladas como las fresas puede ser igual o ligeramente superior al de las fresas frescas almacenadas durante varios días.
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