No tan ecológico: qué árbol de Navidad perjudica más al planeta

Foto: de fuentes públicas

Un árbol de Navidad puede ser tanto una opción ecológica como una fuente de emisiones adicionales

A la hora de elegir un árbol de Navidad, cada vez más gente piensa no sólo en el precio o el aspecto, sino también en qué será menos gravoso para el medio ambiente: un pino vivo o un árbol artificial de plástico. No hay una respuesta definitiva, pero la ciencia se inclina por una de las opciones. Así lo informa la publicación Iflscience.

Los árboles de Navidad naturales, a pesar de ser talados, tienen beneficios medioambientales. Los árboles tardan más de una década en crecer hasta alcanzar una altura estándar de 1,8 metros. Durante este tiempo, absorben dióxido de carbono, dan cobijo a los animales y construyen suelo. Además, según las organizaciones del sector, en Estados Unidos se plantan de uno a tres árboles jóvenes en primavera después de talar un árbol de Navidad. The Nature Conservancy señala que la gestión forestal sostenible puede conservar los ecosistemas y proporcionar recursos renovables.

Sin embargo, aquí también hay matices

Las plantaciones de árboles de Navidad suelen ser criticadas por su elevado uso de pesticidas y el desplazamiento de los ecosistemas naturales. Los ecologistas aconsejan comprar los árboles en granjas locales para reducir las emisiones del transporte, y deshacerse de ellos adecuadamente después de las fiestas. Si un árbol de Navidad acaba en un vertedero, al descomponerse libera metano, un potente gas de efecto invernadero. La opción menos perjudicial es convertirlo en astillas o mantillo.

Los árboles de Navidad artificiales tienen otra lógica de protección: se utilizan durante muchos años seguidos. Pero aquí el inconveniente medioambiental es importante: la mayoría de estos árboles están hechos de policloruro de vinilo (PVC), uno de los tipos de plástico más problemáticos. Es difícil de reciclar, puede formar compuestos tóxicos y permanece en los vertederos durante décadas. Se calcula que la huella de carbono de un solo árbol de Navidad de plástico es de unos 40 kilogramos de gases de efecto invernadero, muchas veces más que la de un árbol vivo. La situación también se complica por la logística: hasta el 80% de los árboles de Navidad artificiales se producen en China, y su transporte

Los expertos coinciden: si ya tienes un árbol de Navidad artificial en casa, la mejor solución es utilizarlo el mayor tiempo posible. Pero si la elección se hace desde el principio, un árbol de Navidad de verdad suele tener una huella ecológica menor, siempre que se obtenga de forma responsable y se elimine adecuadamente después de las fiestas.

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